Hace unos días mi hermano me dijo la siguiente frase que creo es una gran verdad: "en internet, la mayoría de la gente no opina". Esto, a propósito de las personas anónimas que utilizan foros de discusión y redes sociales en general.
En mi caso particular, he pasado por diversos espacios de discusión, y la experiencia me ha enseñado que la tendencia natural siempre es la misma: escudarse en el anonimato para insultar, molestar e incluso injuriar a los demás usuarios. A mi parecer, lo más significativo de todo esto, es que al permanecer en el anonimato (utilizando nombres ficticios, escondiendo detalles personales, etc.) estos individuos anti-sociales demuestran su cobardía y frustración. Obviamente que si no son capaces de revelar su nombre, es casi impensable que las mismas cosas que hacen detrás de la pantalla, las hagan en persona. Este tipo de gente, simplemente utiliza la libertad que nos da internet, para no hacerse responsable de sus dichos y acciones.
Yo donde más sufri las consecuencias por parte de este tipo de individuos, fue en la conocida red Youtube. Todo comenzó, cuando al ver la inmensa cantidad de videos abiertamente anti-cristianos e intolerantes, me puse a debatir con muchos "ateos" (entre comillas, porque ese calificativo en realidad les queda grande). El resultado: insultos, insultos y mas insultos; y lo más curioso de todo, es que si borraba comentarios con insultos me tachaban de "censurador", un verdadero chiste.
Cosa similar ocurre en el conocido metaverso Second Life. Si bien aquí yo he hecho una que otra bromita para molestar a otros avatares (lo reconozco jajaja), nunca he escondido mi identidad ni detalles generales acerca de mi persona, porque realmente no tengo nada que esconder. Sin embargo, hasta hace poco he sabido de verdaderas mafias virtuales, como grupos racistas y anti-religiosos (principalmente satanistas). Sin contar la gran cantidad de dueños de terrenos, que abusan de su poder a diestra y siniestra (claro indicio de que fuera del computador no deben mandar ni a una mosca)
En fin, más que esperar el fin de este tipo de energúmenos (algo utópico), lo que debemos hacer es algo muy simple: evitarlos, haciendo uso cuidadoso de las redes sociales. Esto nos ayudará lo suficiente para proteger nuestro derecho a ser respetados












